El hombre necesita de la abstracción tanto como del agua que bebe o el aire que respira. En realidad no conoce otra forma de razonar que no utilice dos herramientas básicas; Abstracción y contraste. Toma las características que percibe y las contrasta, agrupando a los elementos reales en abstracciones imaginarias. De esta forma tiene la capacidad única, y hasta ahora inigualable por ningún otro ser vivo, de construir a partir del más firme sustrato real un volátil mundo de ideas. Del manzano nace un fruto llamado manzana. Esta fruta que tomo con mis manos y que saboreo en mi boca es tan real como el árbol que la generó. Lo que no es real es la “manzana” en sí, que es la idea que abarca a todos los frutos de todos los manzanos sobre la tierra. Cuando pienso en una manzana rápidamente vienen a mi mente características de forma, color, sabor, olor, etc. Dentro del concepto abstracto el hombre incluye un conjunto de características y fija límites aceptables al concepto. Si un...