Existen algunas personas, que por alguna extraña razón irradian una brillante luz que actúa como faro para otras personas con corazones menos valientes. La actitud de estos, frente a ellos es en extremo egoísta. Al ídolo se le exige mucho sin brindarle nada a cambio, el ídolo debe guiar sin nunca desviar el camino y, por sobre todas las cosas, tiene la obligación de brindar soluciones rápidas y asertivas. Seria necio no afirmar que estas personas tienen una cualidad intrínseca especial, auque su origen esta directamente sometido a la masa conciente que los rodea. ¿Por qué razón la sociedad genera y glorifica ídolos a cada instante? El hecho real es que, estos ídolos, son un confortable colchón de seguridad, especialmente para algunos espíritus que, abrumados por las vertiginosas pulsaciones de la sociedad contemporánea, no se sienten capaces de tomar decisiones. Por otro lado, no hay nada más placentero y reconfortante que delegar el mando, deslindar mis respo...