Una idea atroz me asalto una noche que prometía ser placentera. ¿Qué fue? No lo se… ¿Una idea? ¿Un ser? ¿Un demonio? o la nada misma.
Lo que si se es que ese fue el ultimo día en que pude dormir.
Una voz me robo el sueño a mitad de la noche, la voz parecía provenir de algún lugar de la habitación en donde me encontraba. Algún lugar en donde los objetos no eran bañados por la tenue luz de la luna que entraba por la ventana.
- Despierta… - Dijo la voz.
- ¿Quién eres? – Pregunté asustado.
La voz tardo unos segundos en responder como si evaluara si debía hacerlo o no, pero cuando lo hizo, sonó fuerte y decidida.
- Eso no tiene importancia, deberías preocuparte mas por lo que voy a decirte.
- ¿Qué?
- Ya no eres tu mismo y lo sabes.
- ¿Que?, ¿De que hablas?, ¿Cómo podría no ser yo mismo?
- En realidad nunca lo has sido… Esperemos que eso cambie mañana cuando amanezca. Para eso estoy aquí. Tú, como la gran mayoría de los hombres eres un condenado y realmente te compadezco.
- ¡¿Qué incongruencias dices?! ¡Dime quien eres y sal de donde quiera que estés escondido!
- No estoy escondido, aunque créeme que no te gustaría que llegue el día en que me veas, por lo menos por ahora. En cuanto a la incongruencia de la que hablas, dime en que basas tus acciones y te responderé.
- Soy libre, no un condenado, ¡y baso mis acciones en mi razón, mi moral y mi sentido de la ética!
- ¿Ética? ¿Moral? ¿Acaso sabes lo que significan esas palabras? Y para colmo de males eres tan incauto de decir repetidamente “mi”, como si fueras capaz de generar algo por ti mismo. ¿En que se basa, la ética y moral que con tanta ingenuidad reclamaste como propias, dime?
- Trato de no hacer el mal…
- ¡¡Maldad!! Estaba esperando con ansias que dijeras eso. Sabes cuantos significados de esa palabra existieron a lo largo del tiempo o acaso crees que tus valores son universales e inmortales. Lo que hoy es tomado por maldad, ayer era indulgente, y lo que hoy es bueno mañana será vil e infame. Lo que siempre me pregunte es, ¿Por qué castigar al hombre malvado por naturaleza? ¿Se debe castigar a alguien que es fiel a su esencia? ¿Por qué no se podría admirar, aunque con obvio temor, al hombre que es en esencia malvado, como se admira a un fugaz y destructor, pero hermoso aun, relámpago en plena tormenta? No sería justo catalogar como “malvada” a la naturaleza por un acto tan hermoso como ese. Y si nosotros somos un fiel reflejo de la naturaleza…
- ¡¡Basta!!
- Pero piensa… Hoy en día los hombres malvados son los que realmente sienten su vitalidad porque nada hace sentír mas vivo al hombre que la muerte y el dolor.
- ¡Estas glorificando las guerras, el terror y la perversidad! -De alguna forma el hombre necesita el sufrimiento para sentirse vivo, si no son las guerras será la religión, que cumple el mismo cometido, y ese camino tiene resultados aun mas devastadores, créeme.
- ¡¡Cállate asqueroso Mefístoles!! ¡Solo quieres atormentarme con frases ambiguas e ideas ridículas, todavía no me dices quien eres y porque debo escucharte! -Yo solo quiero que seas tu mismo…
- ¡Yo no quiero hacer el mal!
- ¿Y quien dice que ser tu mismo sea hacer el mal? Solo me estaba dejando llevar por mis reflexiones. Las verdades no siempre son placenteras y menos cuando surgen de un razonamiento cruelmente lógico. Pero dejemos de lado la maldad, porque todavía no conoces el significado de esa palabra, tus valores son inculcados, vives en contradicción con tu esencia y eso te hace infeliz y desdichado. Por lo menos hasta el día de tu transmutación.
- ¿Transmutación?
- Transmutación de todos tus valores, esa es la única forma de que puedas vivir en el anillo infinito, el lóbrego y hermoso círculo. El eterno retorno de lo mismo.
- ¿Eterno Retorno?
- ¿Qué acaso nunca has leído a Nietzsche? El también era un condenado antes de que lo visite por primera vez. La verdad a veces puede ser una luz tan fuerte que causa ceguera, he aprendido a administrarla en pequeños destellos menos intensos pero igual de trascendentales. La consigna del eterno retorno es simple. Vive tu vida como si al morir, realmente desearas repetirla una y otra vez hasta el último detalle viviendo eternamente en el círculo infinito de tus propios actos, sin modificar absolutamente nada. Y ahora ya sabes cual es el único medio para lograrlo, considérate afortunado.
- Me voy, pero volveré.
- ¡No! Déjame tranquilo
- Créeme que cuando despiertes estarás rogando por nuevos destellos con los que alimentarte. Cuando aceptes que me necesitas, volveré.
La voz se apagó, la noche recupero su mutismo y creí que solo había sido un extraño sueño, pero me sentía raro, distinto, una sensación difícil de explicar, una idea revoloteaba en mi cabeza constantemente… Como dije, no puede volver a dormirme esa noche y de hecho, ese fue el último día que estuve dormido.

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