
¿Te has sentido realmente libre alguna vez?
Cualquier resuelto y veloz lector me contestará; ¡Por supuesto! Somos seres libres.
Si, es verdad, le diría. ¿Pero has “sentido” la libertad? ¿Cómo se siente? A lo que seguramente me contestaría alegremente; ¡Se siente muy bien! Lamentablemente no estoy totalmente convencido de esto último.
¿Existe algún hombre que no sea libre, aunque sea en última instancia? No. La libertad es una característica intrínseca de nuestro género, el hombre es libre y si no fuera libre no seria humano. En algún momento muy lejano en el tiempo nos hicimos concientes de nuestra conciencia, es decir, libres. No existe otro ser con esta habilidad. El inconveniente es que tampoco puede el hombre desprenderse de esta “cualidad intrínseca” y hasta se podría afirmar, con toda razón, que el hombre esta condenado a ser libre.
¿Será un peso demasiado grande para nosotros?
Paradójicamente, a pesar de estar condenado a llevar ese peso bajo sus hombros, pocas veces el hombre “siente” verdaderamente a la libertad. Es, de alguna forma, un mecanismo de autodefensa. El hombre, en su cotidiano proceder, no reflexiona sobre el origen o la razón última de sus actos.
A partir del momento en el que el hombre “siente” la libertad, es cuando conoce un abanico de posibilidades totalmente contrarias a las que maneja habitualmente. Si soy libre, no tengo porque hacer esto o aquello, por lo tanto podría hacer totalmente lo opuesto. Esto, aunque parezca un hecho insignificante, genera en el hombre una angustia de la cual no es conciente de su procedencia.
¿Nunca has sentido una sensación de vacío al estar muy próximo a un tren en movimiento? ¿Y en el borde de algún lugar demasiado alto o profundo? ¿No habrás sido realmente conciente de tu libertad? ¿No será que habrás experimentado en ese momento como se “siente” la libertad?
Porque en ese instante dentro de tu abanico de posibilidades se encuentran también las que son contrarias a tu proceder habitual, como podría ser tirarse debajo del tren o dejarse caer al abismo. Esas posibilidades las censuras inmediatamente mediante la razón y el entendimiento, pero la verdad es que, aunque sean poco probables, nunca y bajo ninguna circunstancia dejarán de ser posibilidades reales, porque eres libre y nunca podrás cambiar eso.
Debido a esto surge el hecho de que algunos hombres sientan un verdadero alivio al recortar significativamente su libertad, al rebajar su poder sobre su porvenir, al subestimar su liderazgo sobre su esencia… La religión cumple un papel muy importante en estos casos.
Es necesario que el hombre se haga conciente de su condición, que haga frente a esta condena que cierne sobre el, la enfrente, la asimile, y por ultimo, la utilice para su beneficio.
Comentarios
Nose si asi se siente la libertad... pero si asi fuera no me gustaria nada jajajja
Buen escrtito me ha gustado